Experiencia agridulce. La gestión de reserva para 6 fue adecuada. El. Valet parking muy bueno. Llegamos y tuvimos que pedir el menú, nadie nos volteaba a ver. Al rato apareció el chef (supongo que era él pues vestía de blanco, más nunca se presentó) y nos tomó la orden. Las bebidas, de moradas y con un precio exorbitante. Recomiendo no pedir cervezas ni sangrías, son un atraco. La primera es como de 6oz y la segunda, la sangría, es una copa pequeña que debería llamarse hielo con rastros de sangría (y muy mala). El servicio parece un desorden, daba la impresión de que no hubiera un mesero asignado y era muy difícil que uno te atendiera para pedir más bebidas o agua. Lo peor de todo en ese sentido, es que cuando uno te atendía te hacían mala cara y groseros. En cuanto a la comida, generosa y buena pero no impresionante (si lo comparamos con otros restaurantes de la ciudad de comida española). Si quieres comer una comida española "standard" y no te importa que te atraquen con las bebidas, y mucho menos te importa un pésimo servicio... Casa Alejandro es para ti!
