Había estado en este restaurante, ubicado en el piso 15 del hotel W y me había encantado. Esta vez había buffet por lo que comimos muy bien, casi de todo, especialmente las ensaladas, el couscous, la carne y los postres, deliciosos. Ellos sirven una mantequilla con aceitunas de kalamata que son de muerte lenta (tipo humus) y los panes artesanales son excelentes. El mesero, Valerio, fue sumamente amable y nos hizo muy agradable el almuerzo. Excelente vista a la ciudad, de las pocas que uno puede tener en este país de rascacielos. Altamente recomendado.
