Fuimos a Sorrento por primera vez el viernes en la noche, estaba prácticamente lleno pero encontramos una mesa y nos sentamos. Muchas familias, incluidos niños, manteles a cuadros rojos y blancos y servilletas de papel, acorde con los precios de los platos. Nos atendieron rápido, pedimos la pizza de camarones y un calzone con jamón y hongos, ambos platos los encontramos buenos, con el toque especial del horno de leña. Con vino y postre incluido, pagamos 28 balboas por 2 personas, algo muy difícil de encontrar en un restaurant de la ciudad. Vimos que el menú contempla platos no precisamente de la cocina italiana, por lo que volveremos en otra ocasión y esperamos confirmar que vale la pena visitar el lugar por la relación calidad–precio de la comida.
