Otro restaurante familiar. La comida se mantiene fiel a sus inicios. Carpaccio de tuna con Manchego es especial. Suelo pedir una corvina a la vasca por motivos sentimentales, todo el menú me parece digno y a la altura. Postres: buenos! y el ambiente: sublime. La pinacoteca del restaurante es envidiable, Dutarys divinos, Chong Netos regios y dos Sinclair imponentes cuando Alfredo pintaba con el corazón. Aplausos!
