Fui por una cena de trabajo y honestamente quedé decepcionada. De entrada pedimos un pulpo a la gallega cuya preparación está muy lejos de serlo, ya que de sabor estaba rico pero el pulpo a la gallega en cualquier parte del mundo donde vayas se sirve sobre una cama de papas y aquí te dan unos pequeños cortes sin nada más. Luego pedimos un carpaccio de atún que no tuvo nada de especial, totalmente seco, con un pedazo de queso parmesano y listo (ni siquiera aceite de oliva). Para culminar con mi decepción, pedí una sopa de mariscos, y mi sorpresa es que cuando llega era una pequeña taza con un caldo aguado y dos trocitos de pescado. El mesero muy amablemente me la fue a cambiar, pero cuando me llega nuevamente en lugar de dos pedacitos de pescado me pusieron cuatro. Señores, sopa de mariscos es muy diferente a sopa de pescado, es decir, una sopa de mariscos debe tener camarones, calamares, pulpo, labgostinos, etc. NO PESCADO. Encima, el restaurante carísimo. Totalmente decepcionada.


