Un lugar especial para la celebración de un cumpleaños íntimo. Además de la confección de los platos, la excelente atención de los empleados, especialmente de Gabriel, quien nos explicó desde el significado del nombre Moró (fresco, como todos los ingredientes) hasta los detalles incorporados al diseño del lugar. Se encuentra ubicado en el piso 15 del hotel, donde queda el Lobby. El valet parking lo ofrecen de cortesía al visitar el restaurante. Para comenzar, nos impactó la macetita con el dip de queso crema con prosciutto cubierto de aceitunas negras deshidratadas para untar en los tres tipos de panes que nos presentaron. El pato confitado con puré de camote fue un éxito. No tenían el pollo de leche rostizado y en su lugar me ofrecieron una pechuga con puré de papas que estuvo exquisita. Los postres del menú son espectaculares, tanto en su presentación como en su confección. Los empleados cantaron al cumpleañero y le ofrecieron por la casa el cheesecake que seleccionó de postre. Un lugar para repetir!


