Tuve el placer de cenar en Maito después de mucho tiempo de no ir, e iba con una curiosidad increíble por noticias de cambio de menu y ademas lo difícil que ha sido conseguir mesa (reservaciones son necesarias para cualquier dia de la semana). El ambiente no ha cambiado, y espero que nunca cambie. Es un ambiente informal y acogedor, pero con una elegancia sencilla que complementa la experiencia culinaria que le tocará a cada comensal! El servicio fue excelente, muy atento todos los meseros y los platos todos salieron a tiempo. En cuanto a entradas, puedo recomendar el hash de platano con langostinos y el cochinita pibil. El Ají Chombo Spicy Tuna es una opción excelente para el comensal aventurero, con el picante del ají chombo muy evidente y obvio, sin necesariamente ser el centro de atención del plato. Un uso perfecto de las proporciones para que este plato pique sin ser desagradable, y sin desilusionar al que realmente le gusta el picante. De plato fuerte mi fui con el especial del dia, un "rack" de chuletas de cordero. Cocido a la perfección y acompañado de pure y hongos, wow. Ademas en la mesa, los baby back ribs se derretían en el plato de lo suave y jugosas que estaban. Los diversos risottos tambien estuvieron muy bien presentados y los que los probaron solo tuvieron alabanzas para sus platos. Los postres estuvieron muy bien, presentados impecablemente y con ideas creativas sobre conceptos tradicionales de postres como el tiramisú. Definitivamente el Chef Mario Castrellón lleva mucho tiempo luciéndose, dando lo que posiblemente es la mejor cocina original en Panamá.
