Es sin duda una propuesta culinaria de buen nivel, la calidad de los productos se notan y se siente. El servicio es aun precario, como la gran mayoría de los locales de comidas en esta ciudad. Para la calidad y propuesta a la que se aspira en este local es indispensable tener y contar con un sommelier profesional, sólo he tenido esa experiencia en un local en Panamá, que cuenta con un profesional de ese tipo, por cierto panameño, creo es el único que existe y con experiencia internacional, y a quien conocí personalmente cuando él trabajaba en un hotel boutique en Buenos Aires. Es realmente otra experiencia culinaria cuando todo se completa con profesionalidad en todos los sentidos: No parece ser congruente tener calidad en algunas cosas y ser absolutamente precario en otras...., por ejemplo, el manejo del vino es absolutamente amateur.
