La comida estuvo buena, nada excepcional, pero buena. La atención en la mesa buena, en la entrada no. Haces una reserva e igual te toca hacer una fila y esperar las mesas como si no tuvieras reserva. Encima, aunque pedi sentarme adentro; me tocó sentarme afuera, acalorado y aguantando el humo del cigarrillo de los que fuman, aunque esta prohibido. Tienen música que es un escándalo. Definitivamente no vuelvo. No es el lugar donde salir una noche con mi esposa a conversar.
