Encontramos "El Romance Perfecto" entre ambiente, atención, vista, ubicación, y sabores en este restaurante. Empezaron por sorprendernos con las entradas, panecillos y cortesía del chef, impecables! Desde que llegas, te acompañan hasta la mesa... en cualquiera que elijas te encuentras con una de las mejores vistas de la ciudad. A pesar de ser al aire libre, no sientes calor (muy importante para mí). Te asesoran en la experiencia para la elección de los platos, las bebidas con un especialista, y hasta el postre. Se nota que no dejan nada al azar; sientes que todo fluye, pero a la vez percibes que está todo fríamente calculado para que sea perfecto para el comensal. Noté que el chef, Raúl Camacho, se acerca a las mesas para saludar y recibir feedback, algo que he visto poco. En general, debo decir que recomiendo, más que mucho, esta experiencia que provoca repetir semanalmente para "resetear" los sentidos y relajarse siendo atendido como realeza sin caer en lo incómodo o sobreactuado. Ah, y tienen un reservado pequeñito con una cava de vinos espectacular.👌🏼 Felicidades Niba!

