Un almuerzo dominical,que se torno en festin sibarita. Fabulosas croquetas de bacalao,no solo sabor de bacalao,sino realmente con la carne de este sapido pescado. Un ceviche mixto,suave y delicadamente marinado. Una corvina con costra de tomate seco,con una salsa verde y vieiras espectacular. Una parrillada de mariscos,abundante,con langostinos, pulpo,calamares y langosta. Todo esto regado con un excelente tempranillo. Platos muy bien presentados en una vajilla de lujo y moderna. Precios altos,pero lo vale. La decoracion sobriamente elegante con un mobiliario comodo. Meseros que saben su oficio y lo practican. Congratulaciones a su chef y propietarios. Agradable lugar que induce a visitarlo nuevamente,no siete veces,setenta veces siete.
