El ambiente es tranquilo y con buena ubicación, aunque tienen terraza fuera prefiero sentarme adentro, menos humedad y más chic. La atención excelente de principio a fin, desde la llamada para reservar, la ubicación deseada de la mesa, y todo de forma muy amable, siempre te dan una sonrisa. Me encanto que quien hace la reserva también habla ingles, incluso algunos de los mozos. La comida, deliciosa y variedad de sabores en cuanto a los platos, no me cansó de probar los calamares rellenos! Son la máximo, el risotto de mariscos también es otra delicia y ni hablar del cordero! la canasta de pan la chequean con regularidad igual que se aseguran que tu copa este llena. Se ha convertido en mi sitio favorito!
