Tenia siglos de no visitar este restaurante. Al entrar me senti de 5 años como cuando iba con mis abuelos. El servicio estuvo muy buenos debo decir. De entrada pedimos el pulpo al carbon. No es porción grande pero estuvo perfectamente cocido. También pedimos las conchuelas gratin. No soy amante de las conchuelas pero estas eran pequeñas con una rica salsa blanca ni muy pesada ni muy liviana gratinada. El pan con ajo sabia exactamente igual que siempre. De plato fuerte pulpo a la marinera con arroz y filete mignon con papitas. No tiene nada que pedirle a nadie. La verdad quede muy contenta con el servicio y la comida que de seguro regresare. Eso si, se que el encanto del lugar es la decoración vieja...pero no les quedaría mal remodelarlo un poquito.
