El local es pequeño a pesar de que tiene un piso adicional y la música es estridente para mi gusto, me gusta ir a comer y disfrutar de la conversación con mi familia pero no sé qué pasa con algunos restaurantes donde la música está altísima 🤕. La atención es muy buena y siento que el toque lo da el dueño quien estuvo presente durante mi vista y se esmera demasiado en atender tanto a sus conocidos como a los nuevos clientes. La comida riquísima. Mi hija probó una pizza de mariscos, mi esposo una lasagna de carne en salsa roja y yo unos espaguetis integrales al óleo y mariscos, de entrada pedimos unas arañitas y el pan de la casa con su aderezo con ajo y berenjenas hicieron una explosión de sabores a nuestro deleite. Full recomendado
