Fuimos para desayunar, y nos sentamos afuera. A mí me encanta sentar afuera, pero yo no entiendo porque lugares ponen mesas afuera si no tienen atendentes disponibles para afuera. Lo que menos me gusta es tener que salir a buscar un atendiente para que nos pueda tomar el pedido o al menos llevar el menú. Entonces este es mi reclamo. Ya después de haber llamado y alguien nos fue atender, tampoco mantenían el contacto para saber si necesitábamos algo. Entonces esto no me gustó para nada. Pedimos unos pancakes, que sabían un poco secos, y no preguntarán a mi esposo cómo quería el huevo, si con gema dura o líquida y le trajeron líquida, lo que a él no le gusta. Pedí un sanduíche de ropa vieja, que me supo bueno, pero otra vez necesita el servicio después de haber llegado la comida y no estaban cerca y tampoco miraban. El local es agradable y está bonito, pero por este tema, no regresaría tan pronto...
