Al llegar al lugar te da una impresión de tranquilidad, el ambiente es muy acogedor, de entrada un hashh de camarones por cierto riquisimo a no ser por el ajioli que estaba para mi concepto muy fuerte, de plato fuerte una corvina al chorrillo que estaba espectacular, y ni hablar lo que comío mi pareja una carne con anillos de cebolla que estaba matadora, y para culminar el postre un flan de coco mmmm para que les cuento, el servicio estuvo bueno, pero pudo estar mejor, hay se me olvidava algo el mejor pan que he probado en Panamá, Y sí, lo recomendaría y volveria nuevamente!!!
