Marula es un lugar muy lindo que vale la pena visitar solo para cenar en uno de sus balcones con vista a una de las plazas del casco. La atención fue cordial, pedimos la degustación de parejas y solo destacaron 2 platos canelon de cochinillo y el huevo con setas los demás estaban solo ok. De los postres el de chocolate bueno el de fresas no lo estaba. Pedimos para empezar unos cocteles clásicos (Margarita, Moscow mule) que NO prepararon bien, por lo que nos fuimos por vino inmediatamente. Creo que tiene potencial solo corregir detalles. Regresaria por un vino en esos balcones




