Fui a una cena para celebrar el cumpleaños de una amiga, el ambiente es bueno, el servicio es esmerado y la comida estaba bien, yo pedí un risotto Mendoza y un amigo ordenó el de salmón y compartimos estaban muy buenos ambos, lo único que me sorprendió fue que a la hora de pagar el señor me cobrara la propina sin consultarme, digo yo le iba a dar, pero me hubiese parecido prudente el indicarme antes de pasar la tarjeta y no darme cuenta a la hora de firmar.


