Es un lugar familiar, con un buen ambiente y entrañables recuerdos, aunque algunos de aquella época lo consideramos costoso si lo comparamos con los precios de hace 15 o 20 años atrás, no dejamos de ir gracias a sus productos ya posicionados en nuestros corazones como la incomparable malva y el inolvidables caramelo quedan paso a su helado de marca registrada el famoso "no me olvides" que precedido por unas queso burguesas y una chicha o refresco de piña son la combinación perfecta para ir a una hamaca y pestañear un rato.

