En esta oportunidad visítanos en local para celebrar una reunión familiar. Apartamos el salón como una hora antes y estaba disponible, sin problemas. El único detalle es que al inicio tardaron un poco en atender y tuvimos que hacer la acotación. A partir de ese momento no nos desampararon. Todo lo traían al momento, estuvieron pendientes de llenar copas, retirar platos vacíos, etc. La comida estuvo excelente. El risotto de hongo estaba divino, y siempre que voy a La Locanda pedimos sangria blanca, una delicia. Lo recomiendo.

