Hoy decidimos almorzar en El Trapiche. Lleno al tope como siempre. Llegamos donde estaba la única mesa vacía. Aún tenía los platos de los comensales anteriores. Nos sentamos y al minuto llegó uno de los meseros y retiró los platos sucios; pero no limpió las migajas. Pasaron unos minutos más para que la mesera viniera. Ella limpió la mesa; pero no estaba preparada para que ordenáramos; a pesar que, ya había pasado el tiempo suficiente para leer el menú y ordenar. Ordenamos un sancocho, tamal de olla con arroz y arroz con pollo. De beber, pedimos jugo de caña. Después de un rato, llegó la comida. Siempre deliciosa. Realmente lo que veo como cliente es que la atención es cada vez es más floja. Deben prestar atención. Sugiero que los dueños se pongan a mirar alrededor para ver cómo funciona el engranaje del local. Llegó una pareja, ella embarazada, se pararon al pie de la única mesa vacía. Esperaron varios minutos y nadie llegaba a retirar los platos sucios. Tres meseros, conersando entre sí. Estos clientes llamaron a uno de estos meseros para que levantaran los platos; pero acudió otra persona a quienes los meseros, a su vez, llamaron. No descuiden el buen servicio. Eso les permitirá celebrar más aniversarios como empresa. Ya la comida de buen gusto lo han ganado.


