Se acaba de mudar a la calle Uruguay, al lado de Don Blas. El local está en mucha mejor condición que el anterior en Obarrio, que ya estaba un poco deteriorado. El estacionamiento no es tan fácil como antes, pero parecía haber un valet. La comida, pues tan buena como antes. Buenos ingredientes y sazón correcta. Comimos pinchos de carne y pollo cocidos a buen punto. El babaganoush cremoso, y los kibbes fritos crujientes sin ser grasosos. Me parecieron más pequeños que en el local de Obarrio. La atención muy buena y los precios razonables.
