Fuimos un domingo a desayunar. Este lugar es para mí un clásico de la comida típica panameña. Pedimos bistec encebollado, acompañado de hojaldres y queso blanco aparte. Mi hija pidió un desayuno canalero, tocino, huevos revueltos y pancakes. Todo estuvo muy rico. Me gusta como hacen las hojaldres y el bistec encebollado estaba muy rico. Además, probamos los chicharrones... simplemente perfectos. Café y jugo de naranja para acompañar. El servicio es también muy panameño y hay que saber apreciarlo, cero formalidad y apariencia, totalmente honesto, Eso sí, la comida sale super rápido. La decoración y el ambiente te hacen sentir como en un pueblito del interior, las mesas muy juntitas, bullicio y calor humano. Siempre que podamos, volveremos...



