La verdad que después de terminarme mi club sandwich, estaba tan comfortable y tan bien atendido en el lugar que fui a mi carro, busque la computadora, pedí una mimosa y empece a trabajar. Los techos altos, los colores cálidos, su iluminación natural y su entorno histórico lejos de la común metrópolis hace del American Trade un lugar realmente especial. La comida si vas con regularidad te das cuenta que hacen un gran esfuerzo en ofrecer variedad con calidad. Desayune un sándwich de pollo diferente y sabroso y de almuerzo (ya que me quede casi hasta la tarde) me fui con un cevichito de corvina y un puerco en adobo. Todo se estaba fresco y sabroso. Se repetirá!



