Para ir a desayunar no hay otro igual! La comida es exquisita y económica, siempre se come fresco, se siente como comer en casa de mamá. Una vez te logras sentar, lo cual puede demorar un domingo en la mañana, el servicio es rápido y la espera vale la pena... si no ves mesa, ve directo a la barra (mi sitio preferido), allí te atenderán de lujo.
