Este es uno de los sitios más acogedores de la ciudad...sus postres son diferentes y mantienen su estilo casero, libanés como sus dueños. Fui el domingo con mis hijos y pedimos el red velvet, un cupcake y baklava de pistacho. Deliciosos todos, aunque a mi nena no le gustó su cupcake... Mi única observación de Karamel es que sus postres no mantienen consistencia en su sabor. Es decir, puedes encontrar un red velvet delicioso un día, pero puede ser que la próxima vez no lo sientas igual...me ha pasado con el Tiramisú...mi favorito...
