La comida es excelente y siempre fresca. El menú cambia todos los días y la atención personalizada del Chef Rafael marca la diferencia. Hace dos días me comí una guabina que estuvo sublime. Recomiendo el pan campesino con aceite de oliva y los hongos al ajillo como entrada. La carta de vinos italianos es muy buena y tienen buena variedad de vinos por copa o quartino, que rinde de 2-3 copas.
