Reservamos el salón privado para la reunión de babyshower. El servicio estuvo inmejorable, la comida exquisita, el falafel y los kibes de carne me encantaron porque aunque son fritos, no estaban cargados de aceite como en algunos lugares. La ensalada fatush, divina. Las porciones bastante generosas. El mesero nos ilustró un poco la forma en la cual se come la comida libanesa y nos encantó su trato respetuso pero muy amable. Super recomendado!!!
