Nunca he ido a México por lo que mal puedo comentar sobre la similitud que puede guardar esta comida con lo que allá se ofrece. Aun así, he ido a la mayoría de los restaurantes mexicanos en la ciudad y puedo decir con autoridad y tranquilidad que la comida de este restaurante es la segundo mejor que tenemos, aunque a la vista jamás se te ocurriría tal cosa. Advierto que no es tan bajo presupuesto nada como muchos han comentado. Ir en pareja te puede salir, incluyendo propina, fácilmente en unos $45. Los tacos al pastor son una verdadera belleza y francamente, todos los platos que he pedido lo han sido. Los tacos hay que pedirlos con queso y tortilla de maíz. Son chiquititos así que si llegas con apetito pide de antemano varios. El que prepara los tacos es un artista que con un piquete seductor tumba rodadas de piña desde el tope de un chuzo y lo hace caer elegantemente en la tortilla. Solo con ver eso ha valido la pena la visita. El ambiente y el servicio es regular pero el personal se esmera con ser amable. Es regular porque como ocurre en muchos lugares no están en capacidad para dar una buena atención cuando el restaurante se llena. Muy recomendado también para visitar cuando se rondea las calles tarde. Paren aquí mil veces antes de esos tacos malos y repletos de mayonesas misteriosas que venden en las aceras de las calles.
