Cuando vimos que en el menú ofrecían bistecca alla fiorentina, nos apresuramos a ordenar esta exquisitez de la Toscana. Tremenda decepción, pues todo estuvo mal desde el comienzo; para empezar, este corte sólo admite un punto de cocción y es bajo, aunque, en este punto, es rescatable considerar que el camarero lo preguntara para acoplarse a los gustos particulares; segundo, el corte que nos sirvieron no era el que corresponde a este plato, era un corte de regular calidad y muy grasoso, de manera que no deberían llamarlo de esta manera, pensando que el público no va a reconocer el verdadero corte. En cuanto al vino, lo pedimos por copa, y la cantidad que nos sirvieron era tan irrisoria que nuevamente nos servimos burlados. En resumen, un lugar que se aleja de los correctos estándares de la gastronomía.
