Este me parece un restaurante promedio en todos los aspectos. Lo bueno es que los precios acompañan de alguna forma esta condición. Nada espectacular en el ambiente, clásico restaurante italiano. Pedí una sopa de entrada, no estaba mal pero nada memorable. Mi plato fuerte fue una ensalada que vino en grandes proporciones, estaba fresca y se dejaba comer bien, pero nada fantástico. Un jugo natural de melón tuve como bebida. El servicio fue impresionantemente rápido, pero el té que les pedí lo hicieron un enredo: me entregaron la bolsita y la taza con agua caliente demoró mas de 5 minutos, casi 10.
