Fuimos mi esposa y yo con reserva a las 8 pm para un date night, y la experiencia fue muy buena de principio a fin. Nos atendió Henry, todo un personaje. Como había pocas mesas ocupadas, nos dio la opción de quedarnos con la mesa reservada o escoger cualquier otra disponible. Ya sentados, cuando se desocupó una esquina muy acogedora que es de las más pedidas, nos ofreció cambiarnos y aceptamos encantados. Ese tipo de detalle hace la diferencia. El menú es amplio y variado. De entrada pedimos los Curry Chicken Sliders: pollo apanado con una salsa de curry y mango con un agridulce espectacular. Para tomar pedí una pinta de porter de La Rana Dorada de barril, y mi esposa un jugo de coco con limón delicioso cuyo nombre se me escapa. De plato fuerte, un Fish & Chips de corvina rebozada en cerveza con papas fritas, riquísimo todo, y un Cottage Pie muy sabroso. Para cerrar pedimos el Sticky Toffee , y valió la pena. El bizcocho de chocolate con el helado y el caramelo crocante es una tremenda combinación de texturas y sabores. Salimos muy a gusto con el lugar, la calidad y porciones de la comida, el ambiente y, sobre todo, la atención. La relación precio-valor es excelente. Volveremos.




