A pesar de ser un lugar pequeño, Nero Pizza sorprende con el increíble sabor de sus pizzas. Es un sitio acogedor, con un ambiente agradable y donde la amabilidad de quienes te atienden también merece destacarse. Pero debo decir que hubo algo que no me dejó del todo satisfecho: esperar una hora y 45 minutos para recibir mi pizza me pareció demasiado tiempo. Puedo entender que las circunstancias de aquella noche, justo después del terremoto, quizás influyeron en el servicio. Sin embargo, me resultó extraño que, contando con un horno donde una pizza puede cocinarse en muy poco tiempo, la espera fuera tan prolongada. No quiero ser injusto en mi evaluación, porque también entiendo que detrás de una pizza hay todo un proceso de preparación y organización. Lo que sí puedo asegurar es que el sabor de sus pizzas vale la pena. Así que me tocará regresar a Nero Pizza para una segunda visita y comprobar si aquella larga espera fue simplemente producto de una noche fuera de lo habitual. Porque cuando un lugar tiene un buen producto, merece la oportunidad de demostrar que también puede ofrecer una buena experiencia de servicio. Por ahora, Nero Pizza me conquistó por el paladar, pero me quedó debiendo un poquito en el reloj.

