Al fin convencí a mi esposa de ir, aunque íbamos de paso a casa y dudé un momento porque ninguno quería cenar algo pesado. Resultó ser una excelente decisión. El restaurante sigue espacioso, cómodo y impecablemente limpio. Pero el premio se lo lleva el servicio. La señora que nos atendió fue súper atenta y acertada; al escuchar que buscábamos algo ligero, nos recomendó compartir la porción de Brisket ahumado por 12 horas. Dio justo en el blanco. Una carne espectacular: jugosa, extremadamente suave y con una cocción en su punto. Nos demostró que se puede ir a un BBQ de calidad y salir satisfechos sin quedar empalagados. ¡De seguro nos verán más seguido por allá!


