Aunque el servicio es cordial, no presta mucha atención a lo q se le pide. Se pidió una pasta marinara con penne y la apuntaron con rigatoni 😒, y este plato que vino con salsa roja tenía el punto de acidez muy alto para mi gusto, y los mariscos algo escasos y pasados en cocción. El linguine vongole estuvo mejor. El carpaccio de pulpo bueno, recomendado. Fritto misto (vegetales con calamar y camarón tempurizado) bien aceptable. El postre que se pidió fue panacotta piña colada y trajeron una panacotta frutos rojos, no se si sería lo mismo pero esperaría que la factura indicara el nombre que pedí y no fue así.. Y obviamente el postre se veía que los frutos rojos predominaban. Una cosa es q expliquen qué no hay lo q se pide y otra que te sirvan lo q tienen, así lo sentí.




