Restaurante con un concepto interesante, oscuro desde que sales del elevador hasta adentro. La comida estuvo deliciosa, pero algo inconsistente. Pedimos 4 hand rolls distintos, el mejor fue el de salmón. Nos sirvieron albariño que no estaba muy frío y el salonero que nos atendió no estuvo muy pendiente de llenar las copas. El cocinero que nos atendió debe trabajar en su inteligencia emocional para manejar clientes directamente, tomando en cuenta el concepto del restaurante. Regresaría por la comida, no por el ambiente ni por el servicio.



