No es un halago sino una apreciación de la realidad... no hay lugar en Panamá que haga Pizzas tan variadas, diferentes y ricas como en este lugar. La atención es buena realmente, aunque el lugar está subdimensionado para la demanda que tiene, tanto el italiano que atiende (que entiendo que es el dueño y chef) como el personal se esmeran por que uno no esté incómodo. Además, uno puede llamar para que le preparen la comida y uno la pasa a buscar (se la dan por una ventana - ni siquiera hay que entrar al restaurante en esos casos). Muy bueno!
