En términos gastronómicos, la experiencia fue positiva. Los platos estuvieron bien logrados y con buen sabor; en particular, el risotto Nero di Mare destacó por su excelente preparación y sabor. El ambiente también resalta, con una propuesta visual atractiva y una atmósfera que invita a disfrutar. Sin embargo, el servicio deja mucho que desear. A pesar de tener una botella en la mesa, el personal pasaba constantemente sin ofrecer asistencia básica como servir. Este tipo de detalles impacta negativamente la experiencia general. Asistí además por un supuesto tributo musical que resultó decepcionante. La calidad del sonido no permitía apreciar adecuadamente la voz del artista, y la presentación no cumplió con las expectativas. Por otro lado, el perfil del público cambia completamente la dinámica del lugar. Predomina un ambiente bastante juvenil, con múltiples celebraciones tipo quinceaños. Si bien es una propuesta válida, puede no alinearse con quienes buscan una experiencia más sofisticada o acorde al estilo que sugiere la ubicación. En resumen: buena comida —con un risotto Nero di Mare destacable— y un ambiente visual atractivo, pero el servicio y la ejecución del entretenimiento necesitan mejorar para estar a la altura de las expectativas.

