Mi hijo me llevo a conocer este lugar. El ambiente es interesante, algo acogedor y me gustaron sus historias. El servicio es bueno y conocen sus productos. Pero me pareció más un bar, ideal para probar sus propios rones y cócteles. En lo relacionado con la comida, definitivamente son buenos platos; pero más bien para compartir y tomarte unas cervezas o tragos con los amigos. Para ir a cenar y desestresarte, hay mejores opciones por los mismos precios




