Buscando un lugar donde ofrecieran brunch en el Casco, decidí visitar este restaurante, pero la experiencia no fue como lo hubiese esperado. Al parecer ese día no había agua en el edificio en el que están ubicados, así que no se podían usar los baños, pero tampoco te notificaban que no había agua, uno se daba cuenta ya después de usado el baño y tampoco te brindaban alternativas o ayuda para lavarte las manos. Me imagino tenían su reserva para cocinar, pero comunicar este tipo de situaciones cuando uno llega a un lugar es importante. La comida no me pareció waoooo, el servicio fue simple y el ambiente no me cautivo, cosa que esperaba al ser un local en el Casco. De mi parte no regresaría, pero el que quiera ir que vaya para probar y vivir su propia experiencia.

