Lo único bueno del lugar es la decoración, el aperol spritz estaba por encima de lo malo (lo mande a corregir y lo devolvieron peor) el hendricks con tónica: malísimo (es un trago básico), pedi un bowl y no tenia edamame (en el menú decía que traía) y la respuesta del camarero fue que él no es el que cocina, en resumen no regresaría ni aunque me pagaran!
