Fuimos para el día de las madres. El cuarto privado estaba de lo más bello y es posible cerrar la puerta y tener un ambiente aún más privado. Tenían música en vivo en el salón principal para la celebración por lo que optamos por mantenerla abierta. La comida estuvo toda muy buena. Recomiendo los dátiles, las empanadas de ropa vieja, las costillas y la pasta con pollo. Todo delicioso. El servicio estuvo bueno aunque se llenó bastante para el final y al estar medio escondidos fue menos atento para las finales. Buen ambiente, excelente comida.




