Tengo que decir que es mi nuevo lugar favorito en Boquete. Este lugar enamora. La atención es rápida y siempre con una sonrisa. Los platos son una delicia y grandes porciones para compartir. El Belgian Waffle es obligado probarlo, el capuccino es a otro nivel de delicia. El surtido de dulces son riquisimos y que decir del pan fresquito y calientito




