Fuimos de visita para tomarnos unas fotos que no necesitan filtro porque las vistas son expectaculares, luego cenamos el buffet de pastas mientras veíamos el atardecer, el ambiente y la atención son excelentes, sin duda uno de los mejores lugares para una cena romántica o simplemente para maravillarse con la naturaleza, la comida tenía muy buen sabor aunque las opciones ofrecidas fueron limitadas. Volvería a ir para ver el menú a la carta, quede enamorada del lugar.

