El lugar sorprende cuando pasas a la parte trasera, en el jardín construyeron una terraza con bar y tocan música en vivo a un volumen que permite comunicarse sin gritar. La comida es la típica tex-mex, los chicken fingers muy bien, la hamburguesa de Big Daddy fantástica (cocción a su punto), los nachos o.k. Se pasa un momento muy agradable.
