El lugar es un sueño lleno de naturaleza, esculturas, trinar de aves y si baja la neblina muchísimo mejor; la atención esmerada con una explicación clara sobre los elementos que contiene cada plato , la comida a otro nivel, sin nada que criticar, nosotros comimos: ñoquis de zapallo, lasaña de berenjena, risotto de hongos, raviolis rellenos de espinaca con pera, tiropita de queso.


