Es una parada obligatoria si vas al valle de Antón. Tiene una vista espectacular, el ambiente es lo mejor te sientes en las nubes literal. El servicio estuvo bien solo que estaba lleno y demoraron un poco en tomar la orden, pero fueron muy abiertos en cuanto a mis preferencias y pude pedir un plato que no estaba en el menú. La comida es un 10/10, seguro repetiremos. ❤️



