El lugar mantiene su escencia, aunque ya esta deteriorado por el tiempo. Fuimos a desayunar y nos atendieron a los 30 minutos de haber llegado. El personal no es amable. Nos sentaron en una mesa con nuestra mascota y luego otro mesero nos cambió de mesa en la terraza después de 10 mintos de ya estar sentadas. En la terraza muy bien todo, menos el tamaño de las mesa con relación a las sillas y el espacio. Imposible pararse después de ya estar sentado, hay que hacer malabares! El desayuno ok, nada del otro mundo. Mi amiga pidió huevos fritos y llegaron no sólo crudos, si no fríos. Después de esperar mas de una hora para que nos sirvieran la comida, ya lo dejamos así, no queríamos esperar más. Yo pedí unos pancakes, igual llegaron fríos. No hubo atención ni para servirnos el vaso de agua, cuando llegó la comida ya había terminado mi café....cero atención para alguna bebida adicional. Al final nos tocó pararnos para pagar la cuenta, pués ni para cobrar se acercaron a la mesa. Hay otras opciones en Boquete , ya Panamonte no es una de ellas.
