
A los que les gusta Le Bistrot también les gustó:
100% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.
86% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.
94% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.
89% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.
78% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.
90% de los usuarios lo recomendaría a un amigo.




| Comida | Servicio | Ambiente | Precio | Votos |
|---|---|---|---|---|
| 4.3/5 | 4.3/5 | 3.3/5 | $28 | 40 |
La comida es muy buena, sin embargo para mi el menú es algo limitado... excelente para aniversarios con la pareja.
Fui para semana y pense que se lucirian por la comida con mariscos y fue pesima el filite de pescado a la le bistrot estaba fria y se les olvido mi arroz y a mi amiga le dieron unos langostinos crudos y no te dan ensalada y apesar que estaba vacio la atencion fue horrible no lo recomiendo es fatal
Uno de los mejores restaurantes de Panamá, la comida es excelente.. lo que si se podría mejorar es la decoración, ya que tiene muchos años y no lo remodelan.. pero en general buen ambiente, siempre tienen alguien que toca música en vivo.
Siempre s un placer visitar este lugar, se nota que es comida hecha con pasion.
Tenia siglos de no visitar este restaurante. Al entrar me senti de 5 años como cuando iba con mis abuelos. El servicio estuvo muy buenos debo decir. De entrada pedimos el pulpo al carbon. No es porción grande pero estuvo perfectamente cocido. También pedimos las conchuelas gratin. No soy amante de las conchuelas pero estas eran pequeñas con una rica salsa blanca ni muy pesada ni muy liviana gratinada. El pan con ajo sabia exactamente igual que siempre. De plato fuerte pulpo a la marinera con arroz y filete mignon con papitas. No tiene nada que pedirle a nadie. La verdad quede muy contenta con el servicio y la comida que de seguro regresare. Eso si, se que el encanto del lugar es la decoración vieja...pero no les quedaría mal remodelarlo un poquito.
Había visto muchas veces el letrero de este sitio y su ubicación en un 2do piso siempre me pareció rara. Me invitaron a cenar al lugar, ya que esta persona recordaba un excelente restaurante clásico con buena comida, pero yo coincido con otros comentarios y quién me invito también, ya que realmente parece que uno se trasladara al pasado y no de una manera positiva, simplemente parece que renuevan el mobiliario hace un siglo, ni las alfombras, ni los clientes que en su mayoría tenían cabelleras blancas.... aun así decidí tener fe en la comida, la cual no puede decir que fue mala, pero si normal. El servicio muy atento, aunque pedí mis calamares rellenos para llevar ya que casi no toque mi plato y jamás lo trajeron. Lo único salvable del sitio y que evito que saliera corriendo, fue el amable señor que estaba tocando un órgano para tratar de amenizar el ambiente...pero en mi caso yo no regresaría.
Me deje llevar por las recomendaciones y me fue muy bien, langosta curry-coco acompañada de concolón crispy y una entrada mixta de mariscos muy buena, mi acompañante se fue por lo tradicional y pidio corvina al ajillo con arroz a la marinera ambos platos estaban muy bien. No puedo dejar de mencionar lo "antique" de su mobiliario. Vale la pena darle algunos retoques.
Tenia mucha curiosidad de ir a este restaurante clasico de Panama.
Debo reconocer que estaba muy esperanzada de llevarme a casa un recuerdo inolvidable....
No voy a negar que la comida estuvo buena, pero creo que mis expectativas eras demasiado altas.
Lo primero que me impresiono fue la decoracion, fue como haber hecho un viaje a traves del tunel del tiempo hacia circa 1985
La atencion fue INMEJORABLE, comparada a la atencion de jovencitos inexpertos en los nuevos restaurantes, no dejo nada que desear.
La comida fue blah, para lo que pagamos.
El vino tinto que pedimos estaba caliente (muy caliente).
El bisque de langosta fue una crema de tomate con ligero sabor a langosta. las arañitas estaban bien, nada especial.
Los calamares rellenos estaban rellenos de una melcocha de diferentes mariscos demasiado salados.
Lamentablemente para nosotros lo mejor del almuerzo fue el capuccino que pedimos al final.
Ya sacie mi curiosidad del restaurante, ya puedo decir que lo probe y puedo asegurar que no voy a a regresar.