Fui a desayunar con mi mamá y no defraudó. El desayuno llegó rápido, se sentía fresco y estuvo rico. Solo pedimos huevos fritos, tortillas y queso blanco prensado. El ambiente lo complementan los meseros que llevan años de estar ahí. Sigue siendo una de las cafeterías que quedan en la ciudad...un lugar con mucha tradición...
